viernes, 19 de noviembre de 2010
PROYECTO: LEY DEL LIBRO
PROYECTO: LEY DEL LIBRO
Les cuento un poco como surge la idea de la “ley del libro”. Resulta que en el mes de noviembre, hace apenas una semana, participé del encuentro de jóvenes poetas en la feria del libro de
Sino leamos nuestra constitución. Dice en el artículo 32: "El Congreso federal no dictará leyes que restrinjan la libertad de imprenta o establezcan sobre ella la jurisdicción federal." Yo creo que las leyes actuales sólo colaboran con el seudo monopolio de las grandes editoriales que son las únicas beneficiadas relegando a los demás a transitar entre sombras. Sino también el artículo 42 de
EDÚ VARDÉ
martes, 9 de noviembre de 2010
ROBERTO FONTANARROSA - MALAS PALABRAS
Algo tendrá que ver el tema, éste, el de la malas palabras, por ejemplo, con éste, como el que decía el amigo Escribano (José Claudio Escribano), se nota que es tan polémica esta mesa que es la única a la que le han asignado «escribano» para que se controle todo lo que se dice en ella.
Creo que es un aporte real en cuanto al intercambio, me ha tocado vivir cuando he tenido que acompañar a la selección argentina a partidos (de fútbol) en Latinoamérica. El intercambio que hay en esos casos de este lenguaje es de una riqueza notable; es más, en Paraguay nos decían «come gatos» que es, estrictamente para los rosarinos, «un rosarinismo».
Un Congreso de la Lengua, es más que todo, para plantearse preguntas. Yo como casi siempre hablo desde el desconocimiento, me pregunto por qué son malas las malas palabras, quién las define como tal. ¿Quién y por qué?, ¿quién dice qué tienen las malas palabras?, ¿o es que acaso les pegan las malas palabras a las buenas?, ¿son malas porque son de mala calidad?, o sea que ¿cuando uno las pronuncia se deterioran? o ¿cuando uno las utiliza, tienen actitudes reñidas con la moral?
Obviamente, no se quién las define como malas palabras, tal vez sean como esos villanos de viejas películas como las que nosotros veíamos, que en un principio eran buenos, pero que al final la sociedad los hizo malos.
Tal vez nosotros al marginarlas, las hemos derivado en palabras malas, lo que yo pienso es que brindan otros matices muchas de ellas. Yo soy fundamentalmente dibujante, con lo que uno se preguntará: ¿qué hace ese muchacho arriba del escenario? Manejo muy mal el color, por ejemplo, pero a través de eso sé que cuanto más matices tenga uno, más puede defenderse, para expresarse, para transmitir, para graficar algo, entonces, ¿hay palabras, palabras de las denominadas malas palabras que son irremplazables, por sonoridad, por fuerza, algunos incluso por contextura física de la palabra. No es lo mismo decir que una persona es tonta o zonza que decir que es un pelotudo. Tonto puede incluso incluir un problema de disminución neurológica realmente agresivo.
El secreto de la palabra pelotudo, ya universalizada —no sé si está en el diccionario de dudas—, está en que también puede hacer referencia a algo que tiene pelotas. Puede hacer referencia a algo que tiene pelotas que puede ser un utilero de fútbol que es un pelotudo porque traslada las pelotas; pero lo que digo, el secreto, la fuerza; está en la letra t. Analicémoslo —anoten las maestras—: está en la letra t, puesto que no es lo mismo decir zonzo que decir peloTUdo.
Otra cosa, hay una palabra maravillosa que en otros países está exenta de culpa —esa es otra particularidad, porque todos los países tienen malas palabras pero se ve que las leyes de algunos países protegen y en otros no—, hay una palabra maravillosa, decía, que es carajo. Yo tendría que recurrir a mi amigo y conocedor, Arturo Pérez Reverte, conocedor en cuanto a la navegación, porque tengo entendido que el carajo era el lugar donde se colocaba el vigía, en lo alto de los mástiles de los barcos para divisar tierra o lo que fuere, entonces mandar a una persona al carajo era estrictamente eso, mandarlo ahí arriba.
Amigos mexicanos con los que estuve cenando anoche me estuvieron enseñando una cantidad de malas palabras mexicanas. Ahora que lo pienso creo que me estaban insultando porque se suscitó un problema con la cuenta a la hora de pagar. Me explicaban, que las islas Carajo son unas islas que están en el océano Indico.
En España, el carajillo es el café con coñac y acá apareció como mala palabra, al punto que se llega a los eufemismos se decía caracho es de una debilidad absoluta y de una hipocresía... ¿no?
A veces hay periódicos que ponen: «El senador fulano de tal envío a la M a su par…». La triste función de esos puntos suspensivos, realmente el papel absurdo que están haciendo ahí, merecería también una discusión acá, en el Congreso de la Lengua.
Voy a ir cerrando, hay otra palabra que quiero apuntar que creo es fundamental en el idioma castellano, que es la palabra «mierda», que también es irremplazable. El secreto de la contextura física está en la r —anoten las docentes— porque es mucho más débil como lo dicen los cubanos: miELda, que suena a chino y eso —yo creo que ahí está la base de los problemas que ha tenido la Revolución cubana—, quita de posibilidades de expresiva.
Voy cerrando, después de este aporte medular que he hecho al lenguaje y al Congreso, lo que yo pido es que atendamos a esta condición terapéutica de las malas palabras. Mi psicoanalista dice que es imprescindible para descargarse, para dejar de lado el estrés y todo ese tipo de cosas. Lo único que yo pediría (no quiero hacer una teoría) es reconsiderar la situación de estas palabras. Pido una amnistía para la mayoría de ellas. Vivamos una navidad sin malas palabras e integrémoslas al lenguaje, que las vamos a necesitar.
Texto adaptado de su transcripción.
lunes, 1 de noviembre de 2010
¡ULTIMO MOMENTO! ¡URGENTE!
martes, 26 de octubre de 2010
lo que a uno le sucede de tanto aguantar
hago como que me interesa leer
aunque realmente
odio a Borges
y no porque sea malo
sino porque es absurdo
escuchar lo que sienten las viejas esas
que se excitan cuando la voz gruesa
del locutor
dice:
y una vez cada tres meses
se repite la escena
ellas ríen
él goza de su popularidad
ellas se frotan las manos
arrugadas
y muerden sus labios
flojos
como los culos que esconden
de la luz roja
que hace rato nadie
les hace ver
yo ahí
en silencio
observo
me transformo en el increíble chupaculos
que aguarda el momento de
dar el zarpazo
y decirles
o sugerirles entre líneas
que también soy tan grandioso
que maté al don fierro
y reviví al muerto
que nadie se atrevió
aunque eso me parece estúpido
y falto de originalidad
mientras tomo un libro
y hago
como que me interesa leer Borges
lunes, 18 de octubre de 2010
Una Respuesta y un tema recurrente
Cuando hablo de herramientas, estoy hablando de eso que nos llena de dignidad, de ese trabajo estable para un padre y una madre, de esa buena alimentación, nutritiva, que hace de combustible para nuestro cuerpo y para la posibilidad de pensar con claridad, de buenos lugares para vivir (pero no como regalo del clientelismo que ejercen, sino de la posibilidad real de poder acceder a una casa digna y propia), de educadores profesionales que no estén limitados por la maraña compleja de variantes que impide llevar a cabo su artesanal laburo de educar con afecto y buenos valores a todos los pibes del país, de poder cimentar un futuro, un desarrollo sustentable en nosotros mismos y en el país que tantos soñamos.
¿Me entendés? No estoy hablando sólo de una netbook o de un plan social que sirve para juntar votos, estoy hablando de algo más profundo y radical, de algo que no apareció con los K sino que viene desde hace años, de algo que vi moverse desde su interior y sigo viendo girando cíclicamente devorando todo a cuanto pase. Estoy hablando de una verdadera reforma, un verdadero cambio, un justicia que se base en beneficiar a los justos y no a defender a los “otros” (como dije en algún lugar: que la justicia le devuelva a los buenos su bondad”)
En fin, tal vez me quede con las ganas de encender una luz, por más pequeña que sea, es las personas que lean esto. (Que no sé si es una, son dos o mil, no me importa. Porque si consigo que alguien encienda su fuego y eleve la voz, voy a saber que no estamos solos en este rumbo)
¡PAREMOS LA RUEDA!
Desde hace rato nos vienen Garchando! Sino mirá:
“Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, SERÁ TAL VEZ NUESTRA SUERTE MUDAR DE TIRANOS SIN DESTRUIR LA TIRANÍA.”
MARIANO MORENO (1778 – 1811)
No creamos en todo los que nos dicen y veamos nosotros mismos la verdad, Ni aparatos devoradores de futuro, ni medios que nos vendan las cosas cambiadas, un poco de sinceridad y voluntad para una Argentina mejor.
martes, 12 de octubre de 2010
Fragmento de "Poema real nº 2"
el que anda sintiendo envidia
de nuestro presente..."
jueves, 19 de agosto de 2010
Poema real nº 1
lunes, 9 de agosto de 2010
Relatividad
Contando que cuando busco formar oraciones coherentes a máxima velocidad puedo decir unas 100 palabras por minuto y que si hay algo que me motiva es hablar de ti, de tus formas, de tus silencios, de tus ojos y de tus manos, hago la ecuacion correspondiente y me dan unas 2000 palabras en veinte minutos.
Bueno, acá está el quit de la cuestión, sólo para que vean que las matematicas no son exactas y que don Albert tenía un poquito de razón...
el tiempo es eterno
y quedo mudo
con ranitas saltando en mi corazón.
lunes, 14 de junio de 2010
BREVE SOBRE DIOS
En una de las tantas tabernas celestiales, Dios bebe, conversa y juega una partida de dados con un grupo de ángeles y demonios. Está en disputa el alma de uno de los más célebres mortales del siglo XX, el señor Einstein. En realidad, lo que está en juego es la soberbia cabeza del señor Einstein, quien en el año 1927, en el hotel Metropole de Bruselas, afirmó: "Dios no juega a los dados".
Alberto Ramponelli ("Una costumbre de Oceanía", 2006, Ed. Simurg).
lunes, 7 de junio de 2010
Mi silencio
Creo que no tengo palabras
y se me acabaron los gestos.
Sin embargo no es vacío, ni nada...
sino
¡Un universo entero!
miércoles, 26 de mayo de 2010
El contador de cuentos dijo:
Dependencia ontológica... vos/yo.
Esta guerra es mi culpa, la tuya o la de él…
es mia…. indiscutiblemente.
Soy el santo, el amante o el cerdo infiel…
el amante, el mejor amante.
Soy el guerrero, el escapista o el cobarde…
el guerrero sin dudas.
El mejor, el peor o uno mas de tu lista…
el mejor y no hay lista.
Soy servicial, ventajero o descartado…
servicial.
Soy egoísta, pasajero o enamorado…
lo dejo a tu criterio (enamorado).
Soy tuyo, mío o de nadie…
de nadie pero quiero que seas mio.
Para siempre, por un tiempo o descartable…
PARA SIEMPRE AMOR!
El portero, el plomero o el partero…
ninguno.
El señor, el profesor o el ratero…
el profe, mi profe!
Soy luz, oscuridad o farolero…
sos mi luz en la oscuridad.
Soy tiempo, historia o momento…
sos tiempo mi historia y el momento.
Soy espacio, galaxia o tormento…
galaxia, porque me llevaste hasta ahí.
Soy paz, ambición o lamento…
sos inconfundiblemente paz!
((Soy león, rana u osito))
Sos un mi osito y un león en grande!!! Porque sos mi león salvaje que guiará mi vida…. Y rana…..si me decís te amo sos rana!
Entonces dícese que el hombre que temió lo que temía, fue a contar un cuento conocido... y contó nomás el cuento que contaba el contador de cuentos de aquel viejo y verde pueblo que siquiera existe en los mapas. Sí, contó un cuento mirando desde arriba el puente angosto y soltó al ente que habitaba en él, lo dejó caer de entre sus dedos para salar el agua que ahora si tiene nombre argumentado. Será el fin de lo finalizado, un cuento contado que no se debió contar... o ni siquiera escribir. Léase: PAZ.
martes, 11 de mayo de 2010
Vienes

Lo sabemos desde que las escrituras dejaron de ser pensamientos y las cartas cayeron sobre la mesa del living dejando mi verdad sobre tu abrazo.
Qué le puedo hacer, te quiero ver venir
esquivando la lluvia dorada de este y todos los otoños,
pateando adoquines de sales que me joden la vida
y aguas que no quiero sufrir más,
sino es por vernos crecer.
¡Dios! Sabes que vienes y engrandeces todo,
todo cuanto pueda existir o inventemos:
contigo el aura lunar se espesa,
los soles del espacio de acercan a mi centro,
el universo es bautizado y … me haces latir.
Aunque no sé si es un latido justo
o un temblor que viene de tus labios
despacio temblando en mis oídos cuando juegas a decir las palabras que realmente quiero que digas cuando nada tiene sentido si tu moreno nombre no me renace en cada milímetro de tiempo,
llegando a evocar cada fantasía soñada que se vuelve espera y camino
y derramar todo cuanto brindo recordando lo que soñé contigo.
Vienes siempre cuando quiero sentirme vivo
desde el rincón benévolo del oeste usando tu sigilo y el silencio
y así, como quien no quiere la cosa, desbaratas con dos palabras un esquema firme,
o no tan firme.
Bueno, lo sabes, no es firme cuando cabe la posibilidad de que llegues en algún momento para ser tierra de mi mundo fantástico.
Te quiero caminar, recorrer, descubrir y volver a reposar sobre el abismo de tus manos blancas.
Acaríciame el rostro cuando mire tus ojos y no diga nada de todo esto que sabes.
Bésame y no vuelvas a preguntarme lo que ya te he dicho.
Es que me incomodo solo,
es que no sabes que más allá de todo
quiero que seas realmente mi mujer.
miércoles, 28 de abril de 2010
Crónica de ...

Tal vez me vaya mañana o pasado; o dentro de unos meses. Tenés que ser fuerte y seguir adelante porque te crié como un león valiente que no teme a nadie ni nada.
Nunca te caigas. No bajes los brazos. Se lo que tú quieras ser. Tienes en tus manos el poder de elegir más allá de todo sistema, de todo amor, de toda barrera. No te detengas, no lo hagas nunca. Vuela en las estrellas. Surca los mares. Cruza los prados verdes a pie. Escala las montañas más altas, más allá de temerle a las alturas. No sufrirás el vértigo, te lo prometo. Se el rey que de niño soñaste ser. Utiliza ese “no sé qué” en función del bien. No mates a tus sueños por nada ni nadie. No dejes de sonreír ni cuando cierres el cajón, porque ahí guardas una parte de tus sueños y utopías. Mantenlo abierto más allá de mí, por ti. No dejes de creer que se puede. No consumas odio. No digas que no a tus impulsos, ni al latir de tu corazón. No silencies a tus ideas bonitas, ni tu guitarra que me vuela la cabeza. No llores porque me voy. Todos nos vamos en algún momento. Es inevitable. Crece fuerte y sabio. Busca los rinconcitos mágicos de tu infancia, los de tu adolescencia y los de tu madurez. Procura apoyarte en tus amigos. Patea esa pelota que tienes bajo el brazo como si fuera la muerte que enfrentaré de tu mano. No elijas el infierno de la tristeza y sí el cielo de tu amor.
Hijo, no cometas los mismos errores dos veces. Con una es suficiente para comprender y aprender. No dejes de equivocarte, porque sino no aprenderás jamás.
El tiempo se me acaba y me verás postrada en esta cama, sin dormir ni comer. No te asustes amor, es una cuestión biológica de la enfermedad. Y si se me cae el pelo con el tiempo, no te burles, están prolongando el momento. La sangre que derramaré en las noches límpiala rápidamente, no arruines los pisos de tu casa. La casa que con mi sudor te dejo. No definas las cosas por la negativa y sí mirando la positiva. Llega a viejito siendo un león sabio y comprensivo, con el pelo largo, enrulado y gris. Nunca dejes de ser feroz, ni de defender a tus amores. Promueve todo lo que yo veo en vos, nunca lo dejes olvidado. Vuela alto, muy alto. Más alto todavía. Más allá de la cima del cielo, de las estrellitas del firmamento, de los oscuros agujeros negros, de las galaxias infinitas. Llega junto con dios en un abrazo pleno. Abraza a tus amigos y a tus enemigos también, pues ellos te ayudan a ser quien eres. Y no te olvides que jamás será vacío el vacío, jamás será sola la soledad, jamás estarás solo en la derrota, ni jamás me dediques tus victorias. Yo estaré con vos en tu camisa, en tus uñas, en tu sangre y en el momento en que tus ojitos furiosos se ponen verdes.
Sí mamá, tenés razón. No vivirás doscientos años.
Seis meses después, mientras la mañana nacía y el sol asomaba por la ventana. El hijo tomó fuerte la mano débil de su madre y mirándola con sus ojos (por ese entonces verdes pero no de ira), le dijo suavecito al oído. Con un ritmo y un tono distintivo, como el que se usa en la galantería romántica. Con el fuego ardiendo por dentro. Inmerso en las llamas de los sentimientos. Algo que nunca le había dicho. Algo que pesaba toneladas y valía más que todo el oro y el dinero del mundo. Algo que había atesorado por más de dieciocho años. Algo que estaba latente como respuesta a sus instrucciones de seis meses atrás:
Sí mamá, tenés razón. No vivirás doscientos años. Vivirás más de una eternidad en mi alma.
Te amo.
Mientras ella cerraba los ojos por última vez y volaba feliz a la eternidad.
miércoles, 21 de abril de 2010
Qué es ser de izquierda.
Esta noche pido prestado un texto:
"Gabriel Macaroff escribió la siguiente metáfora:
Qué es ser de izquierda. Ser de izquierda no es ser comunista, antiimperialista o anticapitalista; no es ser oposición al gobierno. Ser de izquierda va mas allá de un mero pensamiento o idea del Estado; va mas allá porque ser de izquierda significa dinamismo, movimiento, reforma; no puede identificarse a un espíritu dinámico, ágil, transformador y luchador con ideas estáticas, totalitarias y definitivas.
Figúrense una vía de tren, y sus estaciones. Cada estación es una concepción política, y cada tren es una sociedad. Una sociedad de derecha llega y se queda en una sola estación, aunque no sea la más apropiada para sus pasajeros; una sociedad de izquierda, siempre cambia de estación, buscando la felicidad de su pueblo. Seamos trenes, no meras estaciones; seamos trenes en movimiento, no conglomerados de gente dentro de un habitáculo inmóvil. El cambio general debe empezar con el propio cambio; si no te animás al cambio, no sos de izquierda."
jueves, 15 de abril de 2010
Tiempos (Lunes 19/10/2009 1:10 AM)
Él se sentó aquella tarde, en el sillón de pino que descansaba bajo el techo de chapas de la galería que aún da al patio trasero de la casa. Como todas las tardes, luego de un arduo día laboral, reposó su cuerpo y se dedicó a saborear el elixir redentor del tabaco puro en esa vieja pipa de madera marrón y marfil africano. La tomó con su mano derecha, áspera de tanto labrar el campo y arrear el ganado, y la llenó de aquel polvito mágico que guardaba en el cajón antiguo de la repisa del living. Sacó un cerrillo del bolsillo derecho de su bombacha rasgada y sucia por las andanzas de la jornada y encendió el fuego del placer. La primera chispa iluminó el rostro de la señorita que se sentaba con cara angelical y rasgos infantiles y voló hacia el cielo para transformarse en un lucero. Una imagen de infancia idealizada brotaba de cada rincón de la niña no tan niña, de la mujer no tan mujer, de la adolescente con dos corazones. Esbozó un par de palabras, dos o tres oraciones que no llegué a escuchar y que poco a poco fueron transformando el rostro cansado de aquel hombre adulto. El cejo tembló haciendo un esfuerzo sobrehumano para no fruncirse y delatarlo. La barba tupida ocultó los gestos de desagrado y dolor. Sé, por las palpitaciones de su corazón galopante, que sus esquemas machistas de libros de antaño añejan las pautas que la descendencia simplemente viene a romper. Pero vi. Sí, vi en el negro oscuro de sus pupilas, allá en lo más profundo de la noche vuelta luz en la oscuridad, el brillo de un amor inmensamente eterno. El linaje de sangre hace indestructible la unión de dos almas aladas frente a los vientos. Ni tiempo, ni distancias saben de algún punto débil, no pueden vencer y perecen sin gloria para el terror.
Día a día la panza crecía, apenas era un boceto de historia. No había sexo que revelar. Es más, las fajas fueron ocultando los primeros meses. Nuestro amigo no había aprendido a aceptar el destino. Ese destino que muchas veces no nos escucha y hace lo que quiere con nuestra vida; y no hay dios que recoja las plegarias de un futuro ideal. Pero, como escuché en algún paraje del camino, vivir tiene mucho de eso que llamamos incertidumbre y bifurcadas.
Los soles nacían y las noches descansaban mientras la casa tomaba lenta y dulcemente ese color rosa con tintes de amor en pomo. Los muebles comenzaron a cambiar: la cuna rustica hecha por las manos del señor que lentamente envejecía, el moisés que esperaba a su nueva dueña, las manos de mamá que ideaban nombres y futuros, los sueños de papá reflejados en el vientre que insistía en crecer y crecer. Ya no había faja, ni manta que tapara la felicidad de una madre radiante. Ya no había nada que evite el milagro de vivir.
Y llegó. Fueron dos kilos cuatrocientos gramos de belleza, entre llantos de felicidad, entre abrazos a diestra y siniestra, entre risas que seguirán retumbando en la eternidad de esa sala.
No recuerdo su nombre y, al fin, no es lo que interesa. Sino, lo que no puedo obviar son: sus manitos frágiles en busca del pecho materno que encierra los límites de este mundo nuevo y desconocido que sólo transmite inseguridad sino es junto a ella. Ni puedo obviar, que los esquemas machistas siempre perecen frente a la mujer de la vida. Y, queridos amigos, esta niña traía bajo su brazo la gloria de derrumbar nefastos esquemas de tiempo de antaño para equilibrar las partes. Al final, simplemente era la mujer de su vida, portadora de su sangre y de su fe.
Luego llegó su primer pasito. En el mismo patio que la inseguridad había dialogado con la razón un año y medio atrás.
Y después del paso, la palabra. Que no hizo más que traducir al castellano lo que entre ellos dos, hombre cada día más mayor y niña plena en desarrollo, se decían con la mirada pura y cómplice.
El verde siempre fue el color que por naturaleza gobernó el paisaje de ese pueblo sin maldad. Ella corría libre por los prados y él la contemplaba con el alma desnuda al amor, ella jugaba sin comprender que el mañana tiene algo denominado “tiempos”, y que los tiempos, por confluencia de esas cosas que no se pueden explicar, muchas veces apremian y joden. Pero no se puede escapar a los tiempos. Alguien los puso ahí y con ellos hay que aprender a convivir. Tiempo de jugar a cabalgar como su héroe lo hacía, tiempo de aprender a leer y a escribir, a sacar cuentas con los dedos como herramienta fundamental, tiempo de escondidas y de picas, tiempo de leche y chocolate, tiempo de ser quienes queramos ser en nuestra imaginación, tiempo de disfrutar del milagro de vivir sin más responsabilidades que ser inconscientemente feliz, tiempo de estar.
El calendario fue cortando hojas a la par del otoño, y con ellos, las responsabilidades fueron cambiando, la gente creciendo, las despedidas doliendo, los enojos palideciendo los amores que nadie querían que te lleguen se fueron acercando. Pero tiempo de ser señorita llegó y fue un secreto que no le contaste jamás de los jamases.
No aceptaba que la historia se repitiera, que ese angelito que dios le regaló para ser feliz se fuera volando a los besos de otro hombre, quién sabe con qué intenciones. Es verdad, quienes nos celan en silencio son quienes más nos demuestran que nos aman.
Y no puedo hablar de la cara monstruosa que se reflejó en el espejo en el momento que se enteró que partías de viaje sola, sin la familia, con amigos. El grito en el cielo espantó a la manada de pájaros que levantan nido sobre el fresno de la casa lindera. Sonrojado de vergüenza admitió que no quería perderte. Pero el tiempo dictó sentencia y partiste. Él, por cuestiones de vivir y de salud, ya no podía encender su vieja pipa.
Ya estabas realizada en mujer, con sueños y esperanzas puestas en un futuro personal que no era egoísta, sino que intentaba llenar con la luz de tu felicidad los prados del pueblo humilde que la familia te regaló para verte y disfrutarte crecer y formarte.
Entonces cabalgaron, tú sobre el corcel de acero que te lleva a la jungla de asfalto y él salvajemente cabalgó su ultima hazana por los extensos terrenos de la felicidad de su pago. Ciento veintiséis kilómetros que la vieja Esmeralda separa de la aparente cercana Suipacha. Pero, repito, que no hay distancias que separen dos corazones.
Suena el celular mientras regresas al departamento de la fábrica de futuro en libros y microscopios que te enseñan a dar a luz. Desesperada corres a tomar el tren al interior. No hay más información que un: te necesitamos hoy acá. Las ideas giran y giran, las lágrimas se vuelven una parte más de tu rostro. El corazón galopa con la furia de la desesperación. Galopa como él, como tú. Sube a la garganta y suplica salir en forma de grito. Sientes que el viejo vagón no es lugar para blasfemar contra dios y la vida, y partes a respirar el fresco aire del estribo abierto de par en par frente a la noche azul que brilla sobre el mar de estrellas.
El cuerpo tiembla, no hace falta decir nada más. Ya sabes qué está sucediendo. Lo sabías desde antes, pero no lo podías asimilar. Estas derrotas duelen, mayormente, de por vida y un poco más también. Piensas en arrojarte al vacío. Carece de sentido el latir de este corazón, se escucha de la voz entrecortada que las lágrimas dejan escuchar de tus labios partidos por el dolor y la furia.
Tomas un cigarro de la cartera, lo llevas a la boca con dificultad. Alguien que siempre está ahí acompañándote lo enciende, la miras y la abrazas, como si no desearas nada más que retroceder el tiempo y volver a empezar. Ella se va, no quiere molestar en tu intimidad. Te sientas nuevamente a mirar el cielo nocturno mientras fumas. El humo viaja hacia atrás a contracorriente del viento y lo envidias por no poder hacer eso con el tiempo. Las cenizas de esa punta de fuego que gira sobre tus dedos nerviosos escalan hacia el cielo azul y profundo de la noche estrellada, toman de la mano a aquel lucero que hacía veinte años había nacido. Se aferran fuerte, más fuerte, mucho más fuerte y cruzan la estratosfera. Pasan por un agujero negro hacia un universo paralelo y crean una galaxia nueva en sus nombres, para estar siempre unidos por amor, por amor de verdad. Para enfrentar la muerte de esta tierra y llegar a ser eternos sin necesidad de nada más.
Y ahí, cuando nosotros levantemos la vista y busquemos los por qué de los tiempos de vivir, su dureza y crueldad, veremos el negro oscuro de sus pupilas, allá en lo más profundo de la noche vuelta luz en la oscuridad, es el brillo de un amor inmensamente eterno.
Y sólo sonreiremos…
Sí…
Sonreiremos…
Al fin y al cabo en mi galaxia no hay tiempo, ni espacio, ni muerte, ni enfermedad y de ahí nadie me lo puede quitar.
Mis tardes, la lluvia y tu imagen
De repente este otoño tiene aroma a invierno
Miro al sillón rendido que tiene de etiqueta tu nombre
Ay, cuánto más esperaré por vivir
Eres bella desde el alma hasta el cielo
Pero no un suspiro ocasional
¡Qué más quiero!
Al final, tomo el control y te miro
Pero el problema más importante
martes, 30 de marzo de 2010
Fuuuuuuuuu
Viento,
palmo a palmo las sonrisas traen olores
aire,
fresco por la ventana del tren.
Un do
un chasquido silencioso
un re
un tema nuevo y cotidiano
la realidad
y el momento que te libera.
Viento,
las puertas abiertas y alguien colgado
tal vez del estribo
que se sincera con la gente y vomita
verdades.
Así que sostenme fuerte
te pido
por un instante más,
casa está
cada metro más cerca.
Viento,
la sonrisa se me escapa
y que me importa
que me miren feo o digan
y hablen
de que mi guitarra rasguea
y tu manos me hablan
y sólo
tú y yo entendemos.
Si es viento,
el soplo de vida que recuerda
el día a día
de una canción que hace rato
dejó de ser
una canción desesperada
y canta
con el viento de mis pulmones.
Viento, mierda.
Manto de segundos que se regeneran
y se hacen
y renacen, una vez
y otra vez,
y repiten y repiten
esto que
me hace simple como el viento.
Ser feliz
es más bonito y más sabroso
cuando el sol
brilla en nuestras manos.
¿O era un fa,
o eran sus manos,
o era el destino
o era mi llanto?
domingo, 21 de marzo de 2010
El príncipe del arco iris

Cuenta la historia que se cayó de un cometa que venía de lejos, de otro sistema solar, con olor fresco a música, con sabor a besos nuevos.
Cuando lo vi por primera vez pensé que era un niño travieso jugando por las calles porteñas, detrás de alguna pelota redonda que sólo rueda, rueda y rueda. Como yo, que voy de la cama al piso, del baño a cobertor y de la heladera a lo imperfecto de sonreír de a ratos, como de a ratos tampoco sonrío y lloro.
Sí, lo vi debajo de una luz multicolor que nacía de su pecho. Creo que algo en su sonrisa me dijo que era el justo, creo que algo en su pelo me invitó a quedarme un rato más. Pero de lo que si estoy segura, es que el brillo de sus colores me hizo volcar, o volar, o volcar y volar.
Hacía tanto que no volaba, esta ciudad no se presta para despegar cuando las alas rotas no se llegan a curar.
Es que instintivamente prefiero seguir por lo adoquines de mi esquina segura, esa donde nadie puede doblegar mi corazón, donde resguardo mi reino.
¿Pero si esta vez estoy equivocada?
¡Ay, no sé.!
¿Para dónde disparo ahora?
¡Qué matete tengo en la cabeza!
¿Soy yo o es él?
¿Qué más da?, ¡Me inspiro en vos, ché!
Me pierdo en los colores de tu sonrisa, en la música que viene despacito y me endulza la oreja. No quiero esperar, tengo que inventar algo, alguna excusa simple para poder reencontrarte.
Quiero que vengas a mi castillo, con las luces de tu interior dejando restos de una noche a tu lado.
Crucemos el arco iris una vez, lo demás será cuando tenga que ser.
http://www.eduvarde.es.tl/
21/03/2010
Horas fúnebres
Domingo primero del mes, algo huele mal, no estás, desde ayer que espero tu llamado.
Sábado anterior. “Si mi vida, después nos vemos.”
Viernes anterior: “Hoy vienen los chicos a casa”

Vacío.
Ahí está el celu, tirado sobre el sillón. Creo que todavía funciona, no lo quiero ni ver, le escapo. Es que me tiran las ganas de llamarte. Pero sé que ya nada es lo mismo. Aunque no lo quiera admitir.
Amor o costumbre.
Otra semana se viene, la distancia una vez más me deja huellas de soledad solitaria sin más que tu voz. Te extraño, gordo. Yo también, mi reina. Y suena el mudo reloj contra el kilometraje desahuciado.
Se viene el final. (¿Abierto o cerrado?)
Cobarde mensaje que nos junta en un punto neutral, exequias de un abandono anunciado. Que no sos vos, soy yo. Que un por qué anda dándose la cabeza contra el techo. Que un nudo gigante se pone a contar años, días, semanas, horas, segundos. Que en las manos se ven las marcas de los kilómetros, de las historias compartidas.
Al final, calendario nuevo.
Lágrimas que van lavando heridas, un café abandonado junto a la guitarra y la copa vacía admiran la letra de esa canción que lleva las frases que te escribí escondidas entre un anagrama. Sí, todavía te amo. Qué se le va a hacer, me miento entre resignación dudosa.
A mirar al horizonte…
¡Ni se te ocurra aparecer en él!
Anagrama de las noches contigo
Anoche tuve un sueño... decia así:
"Ya tengo escrita tu realidad y el futuro hermoso sólo para dos.
(Simplemente te amo)."

