miércoles, 26 de mayo de 2010

El contador de cuentos dijo:


Dependencia ontológica... vos/yo.

Esta guerra es mi culpa, la tuya o la de él…

es mia…. indiscutiblemente.
Soy el santo, el amante o el cerdo infiel…
el amante, el mejor amante.
Soy el guerrero, el escapista o el cobarde…
el guerrero sin dudas.
El mejor, el peor o uno mas de tu lista…
el mejor y no hay lista.
Soy servicial, ventajero o descartado…
servicial.
Soy egoísta, pasajero o enamorado…
lo dejo a tu criterio (enamorado).
Soy tuyo, mío o de nadie…
de nadie pero quiero que seas mio.
Para siempre, por un tiempo o descartable…
PARA SIEMPRE AMOR!
El portero, el plomero o el partero…
ninguno.
El señor, el profesor o el ratero…
el profe, mi profe!
Soy luz, oscuridad o farolero…
sos mi luz en la oscuridad.
Soy tiempo, historia o momento…
sos tiempo mi historia y el momento.
Soy espacio, galaxia o tormento…
galaxia, porque me llevaste hasta ahí.
Soy paz, ambición o lamento…
sos inconfundiblemente paz!
((Soy león, rana u osito))
Sos un mi osito y un león en grande!!! Porque sos mi león salvaje que guiará mi vida…. Y rana…..si me decís te amo sos rana!

Entonces dícese que el hombre que temió lo que temía, fue a contar un cuento conocido... y contó nomás el cuento que contaba el contador de cuentos de aquel viejo y verde pueblo que siquiera existe en los mapas. Sí, contó un cuento mirando desde arriba el puente angosto y soltó al ente que habitaba en él, lo dejó caer de entre sus dedos para salar el agua que ahora si tiene nombre argumentado. Será el fin de lo finalizado, un cuento contado que no se debió contar... o ni siquiera escribir. Léase: PAZ.

martes, 11 de mayo de 2010

Vienes


Vienes y traes tras tu sombra los pasos de de ciertas supersticiones que no me agradan.
Lo sabemos desde que las escrituras dejaron de ser pensamientos y las cartas cayeron sobre la mesa del living dejando mi verdad sobre tu abrazo.

Qué le puedo hacer, te quiero ver venir
esquivando la lluvia dorada de este y todos los otoños,
pateando adoquines de sales que me joden la vida
y aguas que no quiero sufrir más,
sino es por vernos crecer.

¡Dios! Sabes que vienes y engrandeces todo,
todo cuanto pueda existir o inventemos:
contigo el aura lunar se espesa,
los soles del espacio de acercan a mi centro,
el universo es bautizado y … me haces latir.
Aunque no sé si es un latido justo
o un temblor que viene de tus labios
despacio temblando en mis oídos cuando juegas a decir las palabras que realmente quiero que digas cuando nada tiene sentido si tu moreno nombre no me renace en cada milímetro de tiempo,
llegando a evocar cada fantasía soñada que se vuelve espera y camino
y derramar todo cuanto brindo recordando lo que soñé contigo.

Vienes siempre cuando quiero sentirme vivo
desde el rincón benévolo del oeste usando tu sigilo y el silencio
y así, como quien no quiere la cosa, desbaratas con dos palabras un esquema firme,
o no tan firme.
Bueno, lo sabes, no es firme cuando cabe la posibilidad de que llegues en algún momento para ser tierra de mi mundo fantástico.
Te quiero caminar, recorrer, descubrir y volver a reposar sobre el abismo de tus manos blancas.

Acaríciame el rostro cuando mire tus ojos y no diga nada de todo esto que sabes.
Bésame y no vuelvas a preguntarme lo que ya te he dicho.
Es que me incomodo solo,
es que no sabes que más allá de todo
quiero que seas realmente mi mujer
.

miércoles, 28 de abril de 2010

Crónica de ...

No viviré doscientos años, amor. Le dijo la madre a su hijo cuando el cáncer se declaró como enemigo principal del sueño eterno que era proteger de todo a su pequeño cachorro.
Tal vez me vaya mañana o pasado; o dentro de unos meses. Tenés que ser fuerte y seguir adelante porque te crié como un león valiente que no teme a nadie ni nada.
Nunca te caigas. No bajes los brazos. Se lo que tú quieras ser. Tienes en tus manos el poder de elegir más allá de todo sistema, de todo amor, de toda barrera. No te detengas, no lo hagas nunca. Vuela en las estrellas. Surca los mares. Cruza los prados verdes a pie. Escala las montañas más altas, más allá de temerle a las alturas. No sufrirás el vértigo, te lo prometo. Se el rey que de niño soñaste ser. Utiliza ese “no sé qué” en función del bien. No mates a tus sueños por nada ni nadie. No dejes de sonreír ni cuando cierres el cajón, porque ahí guardas una parte de tus sueños y utopías. Mantenlo abierto más allá de mí, por ti. No dejes de creer que se puede. No consumas odio. No digas que no a tus impulsos, ni al latir de tu corazón. No silencies a tus ideas bonitas, ni tu guitarra que me vuela la cabeza. No llores porque me voy. Todos nos vamos en algún momento. Es inevitable. Crece fuerte y sabio. Busca los rinconcitos mágicos de tu infancia, los de tu adolescencia y los de tu madurez. Procura apoyarte en tus amigos. Patea esa pelota que tienes bajo el brazo como si fuera la muerte que enfrentaré de tu mano. No elijas el infierno de la tristeza y sí el cielo de tu amor.
Hijo, no cometas los mismos errores dos veces. Con una es suficiente para comprender y aprender. No dejes de equivocarte, porque sino no aprenderás jamás.
El tiempo se me acaba y me verás postrada en esta cama, sin dormir ni comer. No te asustes amor, es una cuestión biológica de la enfermedad. Y si se me cae el pelo con el tiempo, no te burles, están prolongando el momento. La sangre que derramaré en las noches límpiala rápidamente, no arruines los pisos de tu casa. La casa que con mi sudor te dejo. No definas las cosas por la negativa y sí mirando la positiva. Llega a viejito siendo un león sabio y comprensivo, con el pelo largo, enrulado y gris. Nunca dejes de ser feroz, ni de defender a tus amores. Promueve todo lo que yo veo en vos, nunca lo dejes olvidado. Vuela alto, muy alto. Más alto todavía. Más allá de la cima del cielo, de las estrellitas del firmamento, de los oscuros agujeros negros, de las galaxias infinitas. Llega junto con dios en un abrazo pleno. Abraza a tus amigos y a tus enemigos también, pues ellos te ayudan a ser quien eres. Y no te olvides que jamás será vacío el vacío, jamás será sola la soledad, jamás estarás solo en la derrota, ni jamás me dediques tus victorias. Yo estaré con vos en tu camisa, en tus uñas, en tu sangre y en el momento en que tus ojitos furiosos se ponen verdes.

Sí mamá, tenés razón. No vivirás doscientos años.

Seis meses después, mientras la mañana nacía y el sol asomaba por la ventana. El hijo tomó fuerte la mano débil de su madre y mirándola con sus ojos (por ese entonces verdes pero no de ira), le dijo suavecito al oído. Con un ritmo y un tono distintivo, como el que se usa en la galantería romántica. Con el fuego ardiendo por dentro. Inmerso en las llamas de los sentimientos. Algo que nunca le había dicho. Algo que pesaba toneladas y valía más que todo el oro y el dinero del mundo. Algo que había atesorado por más de dieciocho años. Algo que estaba latente como respuesta a sus instrucciones de seis meses atrás:
Sí mamá, tenés razón. No vivirás doscientos años. Vivirás más de una eternidad en mi alma.
Te amo.

Mientras ella cerraba los ojos por última vez y volaba feliz a la eternidad.
Edú Vardé
Nº 24 del libro "La cultura del amor"

miércoles, 21 de abril de 2010

Qué es ser de izquierda.

Esta noche pido prestado un texto:

"Gabriel Macaroff escribió la siguiente metáfora:

Qué es ser de izquierda. Ser de izquierda no es ser comunista, antiimperialista o anticapitalista; no es ser oposición al gobierno. Ser de izquierda va mas allá de un mero pensamiento o idea del Estado; va mas allá porque ser de izquierda significa dinamismo, movimiento, reforma; no puede identificarse a un espíritu dinámico, ágil, transformador y luchador con ideas estáticas, totalitarias y definitivas.

Figúrense una vía de tren, y sus estaciones. Cada estación es una concepción política, y cada tren es una sociedad. Una sociedad de derecha llega y se queda en una sola estación, aunque no sea la más apropiada para sus pasajeros; una sociedad de izquierda, siempre cambia de estación, buscando la felicidad de su pueblo. Seamos trenes, no meras estaciones; seamos trenes en movimiento, no conglomerados de gente dentro de un habitáculo inmóvil. El cambio general debe empezar con el propio cambio; si no te animás al cambio, no sos de izquierda."


jueves, 15 de abril de 2010

Tiempos (Lunes 19/10/2009 1:10 AM)



Él se sentó aquella tarde, en el sillón de pino que descansaba bajo el techo de chapas de la galería que aún da al patio trasero de la casa. Como todas las tardes, luego de un arduo día laboral, reposó su cuerpo y se dedicó a saborear el elixir redentor del tabaco puro en esa vieja pipa de madera marrón y marfil africano. La tomó con su mano derecha, áspera de tanto labrar el campo y arrear el ganado, y la llenó de aquel polvito mágico que guardaba en el cajón antiguo de la repisa del living. Sacó un cerrillo del bolsillo derecho de su bombacha rasgada y sucia por las andanzas de la jornada y encendió el fuego del placer. La primera chispa iluminó el rostro de la señorita que se sentaba con cara angelical y rasgos infantiles y voló hacia el cielo para transformarse en un lucero. Una imagen de infancia idealizada brotaba de cada rincón de la niña no tan niña, de la mujer no tan mujer, de la adolescente con dos corazones. Esbozó un par de palabras, dos o tres oraciones que no llegué a escuchar y que poco a poco fueron transformando el rostro cansado de aquel hombre adulto. El cejo tembló haciendo un esfuerzo sobrehumano para no fruncirse y delatarlo. La barba tupida ocultó los gestos de desagrado y dolor. Sé, por las palpitaciones de su corazón galopante, que sus esquemas machistas de libros de antaño añejan las pautas que la descendencia simplemente viene a romper. Pero vi. Sí, vi en el negro oscuro de sus pupilas, allá en lo más profundo de la noche vuelta luz en la oscuridad, el brillo de un amor inmensamente eterno. El linaje de sangre hace indestructible la unión de dos almas aladas frente a los vientos. Ni tiempo, ni distancias saben de algún punto débil, no pueden vencer y perecen sin gloria para el terror.
Día a día la panza crecía, apenas era un boceto de historia. No había sexo que revelar. Es más, las fajas fueron ocultando los primeros meses. Nuestro amigo no había aprendido a aceptar el destino. Ese destino que muchas veces no nos escucha y hace lo que quiere con nuestra vida; y no hay dios que recoja las plegarias de un futuro ideal. Pero, como escuché en algún paraje del camino, vivir tiene mucho de eso que llamamos incertidumbre y bifurcadas.
Los soles nacían y las noches descansaban mientras la casa tomaba lenta y dulcemente ese color rosa con tintes de amor en pomo. Los muebles comenzaron a cambiar: la cuna rustica hecha por las manos del señor que lentamente envejecía, el moisés que esperaba a su nueva dueña, las manos de mamá que ideaban nombres y futuros, los sueños de papá reflejados en el vientre que insistía en crecer y crecer. Ya no había faja, ni manta que tapara la felicidad de una madre radiante. Ya no había nada que evite el milagro de vivir.
Y llegó. Fueron dos kilos cuatrocientos gramos de belleza, entre llantos de felicidad, entre abrazos a diestra y siniestra, entre risas que seguirán retumbando en la eternidad de esa sala.
No recuerdo su nombre y, al fin, no es lo que interesa. Sino, lo que no puedo obviar son: sus manitos frágiles en busca del pecho materno que encierra los límites de este mundo nuevo y desconocido que sólo transmite inseguridad sino es junto a ella. Ni puedo obviar, que los esquemas machistas siempre perecen frente a la mujer de la vida. Y, queridos amigos, esta niña traía bajo su brazo la gloria de derrumbar nefastos esquemas de tiempo de antaño para equilibrar las partes. Al final, simplemente era la mujer de su vida, portadora de su sangre y de su fe.
Luego llegó su primer pasito. En el mismo patio que la inseguridad había dialogado con la razón un año y medio atrás.
Y después del paso, la palabra. Que no hizo más que traducir al castellano lo que entre ellos dos, hombre cada día más mayor y niña plena en desarrollo, se decían con la mirada pura y cómplice.
El verde siempre fue el color que por naturaleza gobernó el paisaje de ese pueblo sin maldad. Ella corría libre por los prados y él la contemplaba con el alma desnuda al amor, ella jugaba sin comprender que el mañana tiene algo denominado “tiempos”, y que los tiempos, por confluencia de esas cosas que no se pueden explicar, muchas veces apremian y joden. Pero no se puede escapar a los tiempos. Alguien los puso ahí y con ellos hay que aprender a convivir. Tiempo de jugar a cabalgar como su héroe lo hacía, tiempo de aprender a leer y a escribir, a sacar cuentas con los dedos como herramienta fundamental, tiempo de escondidas y de picas, tiempo de leche y chocolate, tiempo de ser quienes queramos ser en nuestra imaginación, tiempo de disfrutar del milagro de vivir sin más responsabilidades que ser inconscientemente feliz, tiempo de estar.
El calendario fue cortando hojas a la par del otoño, y con ellos, las responsabilidades fueron cambiando, la gente creciendo, las despedidas doliendo, los enojos palideciendo los amores que nadie querían que te lleguen se fueron acercando. Pero tiempo de ser señorita llegó y fue un secreto que no le contaste jamás de los jamases.
No aceptaba que la historia se repitiera, que ese angelito que dios le regaló para ser feliz se fuera volando a los besos de otro hombre, quién sabe con qué intenciones. Es verdad, quienes nos celan en silencio son quienes más nos demuestran que nos aman.
Y no puedo hablar de la cara monstruosa que se reflejó en el espejo en el momento que se enteró que partías de viaje sola, sin la familia, con amigos. El grito en el cielo espantó a la manada de pájaros que levantan nido sobre el fresno de la casa lindera. Sonrojado de vergüenza admitió que no quería perderte. Pero el tiempo dictó sentencia y partiste. Él, por cuestiones de vivir y de salud, ya no podía encender su vieja pipa.
Ya estabas realizada en mujer, con sueños y esperanzas puestas en un futuro personal que no era egoísta, sino que intentaba llenar con la luz de tu felicidad los prados del pueblo humilde que la familia te regaló para verte y disfrutarte crecer y formarte.
Entonces cabalgaron, tú sobre el corcel de acero que te lleva a la jungla de asfalto y él salvajemente cabalgó su ultima hazana por los extensos terrenos de la felicidad de su pago. Ciento veintiséis kilómetros que la vieja Esmeralda separa de la aparente cercana Suipacha. Pero, repito, que no hay distancias que separen dos corazones.
Suena el celular mientras regresas al departamento de la fábrica de futuro en libros y microscopios que te enseñan a dar a luz. Desesperada corres a tomar el tren al interior. No hay más información que un: te necesitamos hoy acá. Las ideas giran y giran, las lágrimas se vuelven una parte más de tu rostro. El corazón galopa con la furia de la desesperación. Galopa como él, como tú. Sube a la garganta y suplica salir en forma de grito. Sientes que el viejo vagón no es lugar para blasfemar contra dios y la vida, y partes a respirar el fresco aire del estribo abierto de par en par frente a la noche azul que brilla sobre el mar de estrellas.
El cuerpo tiembla, no hace falta decir nada más. Ya sabes qué está sucediendo. Lo sabías desde antes, pero no lo podías asimilar. Estas derrotas duelen, mayormente, de por vida y un poco más también. Piensas en arrojarte al vacío. Carece de sentido el latir de este corazón, se escucha de la voz entrecortada que las lágrimas dejan escuchar de tus labios partidos por el dolor y la furia.
Tomas un cigarro de la cartera, lo llevas a la boca con dificultad. Alguien que siempre está ahí acompañándote lo enciende, la miras y la abrazas, como si no desearas nada más que retroceder el tiempo y volver a empezar. Ella se va, no quiere molestar en tu intimidad. Te sientas nuevamente a mirar el cielo nocturno mientras fumas. El humo viaja hacia atrás a contracorriente del viento y lo envidias por no poder hacer eso con el tiempo. Las cenizas de esa punta de fuego que gira sobre tus dedos nerviosos escalan hacia el cielo azul y profundo de la noche estrellada, toman de la mano a aquel lucero que hacía veinte años había nacido. Se aferran fuerte, más fuerte, mucho más fuerte y cruzan la estratosfera. Pasan por un agujero negro hacia un universo paralelo y crean una galaxia nueva en sus nombres, para estar siempre unidos por amor, por amor de verdad. Para enfrentar la muerte de esta tierra y llegar a ser eternos sin necesidad de nada más.
Y ahí, cuando nosotros levantemos la vista y busquemos los por qué de los tiempos de vivir, su dureza y crueldad, veremos el negro oscuro de sus pupilas, allá en lo más profundo de la noche vuelta luz en la oscuridad, es el brillo de un amor inmensamente eterno.
Y sólo sonreiremos…
Sí…
Sonreiremos…
Al fin y al cabo en mi galaxia no hay tiempo, ni espacio, ni muerte, ni enfermedad y de ahí nadie me lo puede quitar.

Mis tardes, la lluvia y tu imagen

Hace dos días que mis tardes son grises,
es que el manto de nubes se quedó a vivir
sobre la Buenos Aires melancólica.

De repente este otoño tiene aroma a invierno
y mis manos ansían tu rostro dormido,
y la caricia que te envuelve por la espalda
que se transforma en reales ganas de ser tu siesta.
Sí, es tan real sentirte mía
que te tengo aquí junto a mi beso
a un costado del mundo cotidiano
a un costado de lo demás que ya no me importa.

Miro al sillón rendido que tiene de etiqueta tu nombre
y veo el deseo que crece y crece,
tal vez pueda ser que me pone nervioso
latir por ti y no tener de tu piel los laureles.

Ay, cuánto más esperaré por vivir
el milagro de verte, feliz y sonriente
apretando fuerte mis manos desnudas
cuando abrazo tu cintura y lo demás nos es indiferente.
Ya nada quiero, más que ser eternamente
la lluvia que recorre lenta y armoniosa
cada milímetro de tu cuerpo, cada nota de tu música.
Eres el borde de un milagro
y una parte de dios en vida.

Eres bella desde el alma hasta el cielo
si por cielo tomamos la infinidad del cosmos
y retornar desde el confín del universo
sólo para ser tu suspiro en el viento.

Pero no un suspiro ocasional
cuando la nada se mezcla en una idea
sino ser el aire que se hace alma
y renace cada tarde cómplice de la dicha
que esconde ser feliz al verte sonreír.

¡Qué más quiero!

Al final, tomo el control y te miro
esperando que ojala algún día cambie mi suerte
con la facilidad que cambio los canales
sólo para volver a verte.

Pero el problema más importante
no es que simplemente cambio y ya no estás.
Sino es: que aunque haga lo haga,
aunque conjure a los más antiguos ancestros
aunque reúna a las estrellas
y elimine tu lunar de mis anhelos;
ya no puedo evitar esto que es imposible e inevitable,
esto de ser tu fiel
y siempre llevar
tu mágica imagen grabada en mis retinas.

martes, 30 de marzo de 2010

Fuuuuuuuuu

Viento,
palmo a palmo las sonrisas traen olores
aire,
fresco por la ventana del tren.
Un do
un chasquido silencioso
un re
un tema nuevo y cotidiano
la realidad
y el momento que te libera.



Viento,
las puertas abiertas y alguien colgado
tal vez del estribo
que se sincera con la gente y vomita
verdades.

Así que sostenme fuerte
te pido
por un instante más,
casa está
cada metro más cerca.

Viento,
la sonrisa se me escapa
y que me importa
que me miren feo o digan
y hablen
de que mi guitarra rasguea
y tu manos me hablan
y sólo
tú y yo entendemos.

Si es viento,
el soplo de vida que recuerda
el día a día
de una canción que hace rato
dejó de ser
una canción desesperada
y canta
con el viento de mis pulmones.

Viento, mierda.

Manto de segundos que se regeneran
y se hacen
y renacen, una vez
y otra vez,
y repiten y repiten
esto que
me hace simple como el viento.

Ser feliz
es más bonito y más sabroso
cuando el sol
brilla en nuestras manos.

¿O era un fa,
o eran sus manos,
o era el destino
o era mi llanto?

domingo, 21 de marzo de 2010

El príncipe del arco iris

...



Cuenta la historia que se cayó de un cometa que venía de lejos, de otro sistema solar, con olor fresco a música, con sabor a besos nuevos.
Cuando lo vi por primera vez pensé que era un niño travieso jugando por las calles porteñas, detrás de alguna pelota redonda que sólo rueda, rueda y rueda. Como yo, que voy de la cama al piso, del baño a cobertor y de la heladera a lo imperfecto de sonreír de a ratos, como de a ratos tampoco sonrío y lloro.

Sí, lo vi debajo de una luz multicolor que nacía de su pecho. Creo que algo en su sonrisa me dijo que era el justo, creo que algo en su pelo me invitó a quedarme un rato más. Pero de lo que si estoy segura, es que el brillo de sus colores me hizo volcar, o volar, o volcar y volar.

Hacía tanto que no volaba, esta ciudad no se presta para despegar cuando las alas rotas no se llegan a curar.

Es que instintivamente prefiero seguir por lo adoquines de mi esquina segura, esa donde nadie puede doblegar mi corazón, donde resguardo mi reino.



¿Pero si esta vez estoy equivocada?
¡Ay, no sé.!
¿Para dónde disparo ahora?
¡Qué matete tengo en la cabeza!
¿Soy yo o es él?
¿Qué más da?, ¡Me inspiro en vos, ché!


Me pierdo en los colores de tu sonrisa, en la música que viene despacito y me endulza la oreja. No quiero esperar, tengo que inventar algo, alguna excusa simple para poder reencontrarte.
Quiero que vengas a mi castillo, con las luces de tu interior dejando restos de una noche a tu lado.

Crucemos el arco iris una vez, lo demás será cuando tenga que ser.



Edú Vardé
http://www.eduvarde.es.tl/
21/03/2010

Horas fúnebres

...


Domingo primero del mes, algo huele mal, no estás, desde ayer que espero tu llamado.
Sábado anterior. “Si mi vida, después nos vemos.”
Viernes anterior: “Hoy vienen los chicos a casa”

Vacío.

Ahí está el celu, tirado sobre el sillón. Creo que todavía funciona, no lo quiero ni ver, le escapo. Es que me tiran las ganas de llamarte. Pero sé que ya nada es lo mismo. Aunque no lo quiera admitir.

Amor o costumbre.

Otra semana se viene, la distancia una vez más me deja huellas de soledad solitaria sin más que tu voz. Te extraño, gordo. Yo también, mi reina. Y suena el mudo reloj contra el kilometraje desahuciado.

Se viene el final. (¿Abierto o cerrado?)

Cobarde mensaje que nos junta en un punto neutral, exequias de un abandono anunciado. Que no sos vos, soy yo. Que un por qué anda dándose la cabeza contra el techo. Que un nudo gigante se pone a contar años, días, semanas, horas, segundos. Que en las manos se ven las marcas de los kilómetros, de las historias compartidas.

Al final, calendario nuevo.

Lágrimas que van lavando heridas, un café abandonado junto a la guitarra y la copa vacía admiran la letra de esa canción que lleva las frases que te escribí escondidas entre un anagrama. Sí, todavía te amo. Qué se le va a hacer, me miento entre resignación dudosa.

A mirar al horizonte…

¡Ni se te ocurra aparecer en él!

Edú Vardé
http://www.eduvarde.es.tl/
21/03/2010

Anagrama de las noches contigo


Anoche tuve un sueño... decia así:


"Ya tengo escrita tu realidad y el futuro hermoso sólo para dos.
(Simplemente te amo)."

miércoles, 10 de marzo de 2010

El secreto...

Quien adivine primero sera acreedor del premio sorpresa...


HAY OTRO TIEMPO, EL SUR, DONDE FLURO Y SU ESCORIA DELATORA, GASTA.
(MOMIA MET SENTE PLE)

Facil...

Responde a eduardovarde@hotmail.com

PASEO

Necrológicamente el tiempo se detuvo en su mirada, la muerte que espera siempre paciente se divierte con las vueltas por su casa. Ella tan pequeña como audaz demuestra su afición a la locura. Ellos impacientes ganadores apuestan gotas de sal en sus pasos. La primera esquina deja lugar a un temblor, a la vibración final de un alma errante. El anciano que busca recodar lo irrecordable se deja caer tras la tumba de una pena con sabor a pasado y olor a eterno.
Ella ríe con cautela, sabe bien que los demás no escucharon el mensaje...
De su mano cada uno fue buscando el rincón ideal para dejar los 21 gramos de su alma, esa que ya no tiene dueño. La noche asciende como manto de estrellas sobre la paz del cielo y dos nubes dibujan un rostro conocido. Dios está sentado en el cerro, observa con paciencia los ecos del caminar, intenta escuchar como los ganadores pierden la esperanza sin pedir auxilio. Nada los obliga a entrar, pero ella los convence de conocer el nuevo mundo de su mano. La vuelta no tiene retorno.
Cuando el último viajante se arrodilla frente a la tumba de su mujer perdida, pide como deseo ver el rostro verdugo de su guía. Ella convencida de su bondad y sin poder decir que no al pedido, lentamente desenvaina su letal mirada…
Él lo sabe, siempre lo supo, por eso la buscó para este trabajo. Era ella, la mismísima muerte en el rostro de su amada.

lunes, 8 de marzo de 2010

Mayúsculas



Mujer que guardas en tus manos el pan de amor, el calor de una caricia que cura dolencias y el color de tu mirada que me llena el alma.
Mujer que tienes en tus canas las hazañas y proezas de criar las criaturas de la manadacon la simpleza del habla.
Mujer que vistes tu hermosura con el canto de mañana, si te bañas tras las noches del secreto de tu cama que contiene escondida la gloria de tu almohada.
Mujer que entregas todo sin dudarlo un segundo, la vida por el fecundado dentro de tu ser profundo, el alma por el amor que se engendra en un minuto, el corazón enamorado de tu ilusión al nuevo mundo.


Esa eres tú, mi MUJER con mayúsculas.


La que junto a tu “M” de magnifica conjugas madre con melancolía y se vuelve en mis ojos el sabor que simplemente sos única. Con esa “U” que le sigue vas enganchando en mis manos sin enredar mis palabras la precisa “J” de justa. Porque justamente por una mujer como tú venimos al mundo, porque justamente tú sabes discernir con facilidad entre el bien y el mal, y porque justamente tú me enseñaste lo que es vivir. Sé que tienes la “E” todavía flameando entre el destino que nos toca padecer y comprender la entereza de ser pilar del destino, de ser autora de nombres que amo, de ser amor para el mundo mío, de conquistar corazones y prados, de ser mía de a ratos cuando vuelves sin permiso, de ser luz y colores tras la lágrima de alivio, de ser castigo en mis soledades educando la vida que pide azotes, de ser pionera del viento, ser plato y mano noble, de fantasear con mis soles dibujando lo que viene, de ser más que un grito eterno que exclama mi redención sin perdones, de ser la más bella del mundo sin dudas ni incertidumbre, de ser la mujer por excelencia y la más buena cocinera, de ser mi dama blanca, mi ángel y mi esperanza, de ser la 10 de mi esquema, de no encontrar quien compara, de ser simple como el tiempo y sin temor me arropabas, de ser terror cuando todo en el universo se me acaba y ser contrapuestamente la luz que refleja mi mirada, de ser la rosa del cielo que crece en mi media morada… de ser justamente en mi vida mi Rosa más amada.

martes, 19 de enero de 2010

Aquel día indignado



LIGHT FROM A MONITOR

I feel I wasted the end of my life sitting at the cold light of this monitor.
I feel the desolate sound of the keys that do not sing, who do not speak, do not laugh, do not embrace.
.. ..
I feel like I spend twenty-four hours sitting here no more than ten fingers move individually, is the fate that I myself have to be forged
murderer of your love to me, your love without me.
.. ..
I have a sonnet of my body distant sedentary an ode to your memory and to fade out of my life.
That turns off sitting here wasting human
without strength or cause to be reborn.
.. ..
Sore hands with nothing to do.
No song.
Without love.
The red eyes of hate or fatigue.
At the end of the day.
Today, for me, are the same.
.. ..
For in the end and dies.
.. ..
The lacrimal cultured sea and storms that choke while never happens, that's not going,
do not forget to remember.
.. ..
The red eyes of hate
or fatigue.
At the end of the day.
Today, for me, are the same.
Cuantas caras que van y vienen y yo extrañando a quien no quiere ser extrañado

TI AMO


Apri gli occhi, coperte Destapate vecchio che ti tengono caldo e sicuro a letto.
Resto il piede sinistro al lato sinistro del letto e si apre la porta della stanza da bagno con le stesse sinistre universalmente considerato sfortunato. Non essere ignorante come per farti convincere sciocchezze superstiziose.
Lavare la faccia, i denti, sorriso allo specchio e dite a voi stessi che la vita è la felicità. Conosce i momenti e le esperienze sono tesori inestimabili che sono la natura e la sfumatura è che a volte non ci piace.
Aprire le porte e le finestrela tua casa, smettere di correre l'aria, il vento. Non importa che l'inverno si sta avvicinando velocità incalcolabile. Ovviamente, fa freddo fuori, ma qui, in mezzo l'anima governa il calore dell'amore e della pace, che si esprime tra le farfalle nello stomaco e il diritto apprensione vicino al cuore.
Saluto cordialmente tutti e ciascuno di quelli che passano attraverso la finestra, la vostra casa, per il cuore e la vostra vita. Non ti preoccupare, che tipo di persone sono state, sono o saranno. Essere soddisfatti di quel momento arriva per tutti noi e che, come tanti momenti felici, come tanti sorrisi a noi per mantenere i ricordi andare. .
Chiarire i vostri obiettivi e la flessibilità nel correggere gli errori, ma non una punizione, ma un posto di tirocinio.
Flying detiene questa penna che viene fornito con le mie braccia di distanza e che questo è un segno che non si perdono mai la vostra pace. fino all'ultima goccia di passione, affetto e di devozione che stare in silenzio per i suoi amici.
Ricordatevi che siamo noi gli autori del libro della nostra vita e colore a mettere dipende solo da voi.
Preparare un thermos e compagno e piedi, da dove si sta assumendo uno o due sorsi del suo elisir redentrice.
Circondatevi con il vostro affetto e viaggia distanze in anima e corpo per stringergli la mano. E se non può viaggiare, baciare una revolea furtiva verso il cielo. Loro sanno come arrivare e sono più efficaci di un sms.
E, infine, guarda il cielo e pensare, amico, che quando mi farà lo stesso. Portarmi il badge che dice "nel mio petto."
Cuando la amistad es algo mas que palabras

LA GRUA EA PAZ



A pena pousou na minha mão e deixe o beijo da paz vento no meu cabelo.
Caneta e desenhos beijo de destino deverão ser armados concebida.
Destino que planejou o riso de volta ao seu lugar como o sol estava nascendo.
O sol esperado para a nuvem contendo as lágrimas purificadas.
O refúgio chorando, enquanto seu irmão nunca quis ser.
O tempo é muito injusto para chegar a sua casa me separava do seu lado.
Separada como a nuvem não estava chorando, apesar de nuvens no céu.
O céu brilhou venerável um momento sobre os edifícios e brilho, que deixou o mundo Pavido, ofegante e confuso.
Confuso com o brilho que você não sabe de onde veio.
Se a nuvem ou a paz surgiu o grito que foi ouvido da minha alma.
Alma de um santo que espalharam twenty-pessoa suspira flash.
Suspiros da luz sagrada do homem que se agachou ao meu lado.
Light pediu-me para seguir o caminho que funcionou sem espamentos.
Maneira de jogar seu corpo morto perguntou sobre um outdoor. Poster que me ajudou a roubar beijos que eu pertencia, beijos em seus lábios tinham o brilho da luz que eu amo.
Light em seus lábios buscando a água que não estava no meu bolso.
Água escorrendo por seus olhos que tinha muito a dizer e se escondeu.
Pocket guardar suas chaves e uma moeda de ouro reluzente baixo valor no mercado negro de sonhos desfeitos.
Sonhos como o milagre da minha língua tocando o grito de paz.
Scream que deseja tê-lo entre minhas roupas de cama calentitas.
A cama estava tão longe eo botão deve ser desfeita.
Botão de sua obscuridade Gamulán onde ele perdeu a mão.
A mão, minha mão acariciando a vergonha que você tinha.
Minha vergonha que superou vigor porque ele tinha de lhe agradecer.
Obrigado, em um momento de fraqueza eu temia não quereria
Fragilidade de ferro foi feita conforme o esperado fé destemida conquistar todos os seus medos.
Seus medos estão em seus olhos quando ele reflete a e traçar o caminho que se move no sentido da estrela.
Insanidade produzida por amor, dor e viver pensando no amanhã.
Amanhã vou levar apenas lembranças de uma noite.
Uma noite que prometia milhares de desenhos.
Star não foi brilhante porque era o dia, Eu não esperava o dia que você voltar o meu.
Se a minha era a chave, o ritmo e metro versos anônimos que se amarram em beijar a minha paz.
A paz que eu tirei a bolsa onde guardo meus tesouros e colocá-la em seu peito para me tornar devoto um mártir.
Devoto mal o seu amor só para amar você. Para amar você e você se agarrar a minimizar o tempo as partes.
As partes dos fragmentos da maldita loucura cotidiana.
Projetos simples e casual, mas em seus olhos é um mundo e na minha dor de um pássaro tem uma asa quebrada.



(("todo es cuestión de no dejar que el suelo se acerque a nuestro pies))

sábado, 16 de enero de 2010

Gracias señor por traducir mis pensamientos

“…es que todo cuento queda pobre frente a los rayos fértiles de tu mirada, tierna historia que me desarma el habla, desconjuga mis verbos, enciende mis ganas y con los saltos y brincos desarma a su antojo mi morada.
Si no hay más bella princesa que tú, mi niña de ojos bellos, cristal y almendra., y ya no hay poema que lea en las noches y me llene de un respiro la fe y el alma, sino se llena tu risa audaz al ver el alba sin las caricias que te consuelan.
Ya no hay palabras que asomen mi fea tu piel cubierta de bendiciones, de llanto en secreto, de pasos y reveses, aún esperando el milagro ardiente de verte fuerte, crecida y sana.
Sé que no tengo en la sangre de mis manos las luces guiadas a un posible mañana, sin tu sonrisa que estalla en amores entre mil caricias desesperadas que enmarcan las luces de tus colores.
Sinceramente, no hay nada que eleve mi corazón, como tus manos aterciopeladas, pequeñitas, dulces y frágiles cuando duermes y sonríes entre la paz, sin padecer tu pena esa que lentamente se fue haciendo nuestra…



Y no hay cuento que brille en la tierra, ni destello de aura que se compare con lo simple que esconde tu arte, cuando al atardecer en el parque juegas y junto a ti baila feliz el universo… ”

Para vos, princesa.
Edú Vardé

lunes, 11 de enero de 2010

El principe del manicomio /5



Me siento muy a la moda
con esta camisa blanca, sucia y mal oliente
que me ata los brazos
pero no las ideas.

el principe del manicomio /3

Me paro frente al espejo, viejo amigo abandonado gracias a la dejadez y me digo:


...!opmeit us eneit odoT¡


En esta carta te cuento que gracias a tu adiós mudo mi mundo creció... después de arrojarme de lado como papel viejo volviste a decirme que hoy me ves como uno más de tus pares... y, sinceramente, no quiero serlo siquiera por un segundo.. quiero ser más, ser luz, ser aire, ser necesario para tu vivir... quiero no ser tu adiós mudo... quiero que sientas lo mismo que sentí yo... pero no ser la nada en el aire...
¡Quiero decirte que no a la cara!...







:sapes euq y...
!ritnem és niébmat euq¡

ZAP Y SOIDA

!!!OMA ET¡¡¡

Principe del manicomio /1

Conversación utópica

Si nos vemos mañana hay fiesta.
Si nos vemos mañana ¡ay!
Si nos vemos mañana.
¿Si nos vemos?
Si, ¡Nos!
¡Sí!

Edú Vardé